Producción audiovisual
Plan de comunicación corporativa: qué es, qué partes tiene y un ejemplo
Actualizado 14 de octubre de 2026
Un plan de comunicación corporativa es el documento que decide qué tiene que contar una empresa, a quién, por qué canales y en qué fechas, durante un periodo concreto. Recoge el punto de partida, objetivos, públicos, mensajes, acciones y piezas, calendario, responsables y cómo se mide. Evita comunicar a trozos y a última hora.
Qué es la comunicación corporativa y qué es un plan
La comunicación corporativa es todo lo que una empresa cuenta sobre sí misma: quién es, qué hace, cómo trabaja y hacia dónde va. Se dirige a varios públicos a la vez, como clientes, inversores, prensa, futuros empleados, proveedores y el propio equipo, y pasa por muchos canales: la web, LinkedIn, las presentaciones comerciales, los eventos, los correos internos o los vídeos.
El problema es que, en la mayoría de empresas, esa comunicación se hace a trozos. Alguien actualiza la web cuando puede, otra persona publica en LinkedIn cuando se acuerda, se encarga un vídeo para una feria con prisas y la comunicación interna depende de quién tenga tiempo esa semana. Cada pieza puede estar bien, pero juntas no cuentan una historia.
Un plan de comunicación corporativa pone orden en eso. Es un documento, normalmente para un año o un trimestre, que decide qué hay que contar, a quién, por qué canales, con qué piezas y en qué fechas. No es un documento para guardar en un cajón, sino una hoja de ruta que el equipo consulta cada mes.
No hace falta ser una gran empresa para tener uno. Una empresa de veinte personas que quiere vender más, atraer talento o preparar una ronda de inversión necesita saber qué va a contar en los próximos meses tanto como una multinacional. Lo que cambia es el tamaño del plan, no su lógica.
Para qué sirve un plan de comunicación
Un plan de comunicación corporativa sirve, sobre todo, para cinco cosas.
Para que todos digan lo mismo. Cuando el mensaje clave de la empresa está escrito, ventas, dirección, recursos humanos y marketing lo repiten igual. El cliente, el inversor y el candidato reciben la misma idea de quién eres.
Para no improvisar. Los momentos importantes de una empresa se conocen con antelación: un lanzamiento, una feria, unos resultados, la incorporación de mucha gente, un aniversario. Con un plan, la pieza de cada momento se prepara con tiempo y no la noche anterior.
Para repartir el esfuerzo. Comunicar bien lleva trabajo. Un plan permite ver la carga de cada mes, decidir qué se hace dentro y qué se encarga fuera, y no saturar al equipo.
Para aprovechar cada producción. Si sabes qué piezas necesitarás en los próximos tres meses, puedes grabarlas juntas. Un mismo rodaje da el vídeo de la web, las entrevistas para LinkedIn, las fotos del equipo y las piezas internas. Lo contamos en una jornada de rodaje, un mes de contenido.
Para medir. Si el plan dice qué se quería conseguir, al final del periodo se puede comprobar si se consiguió y qué cambiar. Sin plan, la comunicación se evalúa por sensaciones.
Las partes de un plan de comunicación corporativa
Un plan completo tiene nueve partes. En una empresa pequeña algunas se resuelven en una línea, pero conviene no saltarse ninguna.
El punto de partida. Qué se comunica hoy, por qué canales, qué funciona y qué no, y cómo ve a la empresa cada público. A veces basta con revisar la web, el LinkedIn y las últimas piezas, y preguntar a unos cuantos clientes y empleados.
Los objetivos. Qué se quiere conseguir con la comunicación en este periodo, y conectado con el negocio: más contactos comerciales, más candidaturas, preparar una ronda, mejorar el ambiente interno.
Los públicos. A quién hay que hablar, ordenados por importancia. No es lo mismo un plan para clientes que uno para inversores o para el propio equipo.
Los mensajes clave. Las tres o cuatro ideas que cada público tiene que llevarse. Qué hacéis, para quién y por qué vosotros, dicho de forma sencilla.
Los canales. Dónde está cada público: web, LinkedIn, prensa, ferias, correo, intranet, Teams o Slack.
Las acciones y las piezas. Qué se va a hacer y producir: vídeos, fotos, artículos, eventos, entrevistas, un podcast.
El calendario. En qué mes sale cada cosa, marcando los momentos clave del año.
Los responsables y los recursos. Quién hace cada cosa, con qué presupuesto y qué se encarga fuera.
La medición. Qué números se miran y cada cuánto, para saber si el plan funciona.
Un ejemplo de plan de tres meses
Para que se vea cómo baja todo esto a la realidad, este es un ejemplo de plan de arranque de tres meses para una empresa tecnológica de Barcelona de unas cincuenta personas. Es un ejemplo de los que preparamos al empezar con una empresa, no un cliente concreto.
Objetivo: que los clientes potenciales entiendan rápido qué hace la empresa, atraer perfiles técnicos y que el equipo, que ha crecido mucho en poco tiempo, entienda hacia dónde va la compañía.
Públicos: clientes potenciales, candidatos y el equipo actual.
Mes 1. Hacia fuera, un vídeo de marca de un minuto para la web y LinkedIn que explique qué hace la empresa. Lo explicamos en vídeo de presentación de empresa. Hacia dentro, un vídeo de bienvenida para las personas nuevas. Del mismo rodaje salen las fotos del equipo y de las oficinas.
Mes 2. Hacia fuera, una entrevista al consejero delegado sobre el problema que resuelve la empresa, con cortes para LinkedIn. Hacia dentro, dos vídeos de formación sobre los procesos que más preguntas generan.
Mes 3. Hacia fuera, un caso de éxito contado por un cliente. Hacia dentro, la cobertura de la convención anual en vídeo y foto, con piezas cortas para compartir al día siguiente.
Medición: visitas y contactos de la web, rendimiento de los cortes en LinkedIn, candidaturas recibidas y una encuesta interna corta al final del trimestre.
Seis piezas principales en tres meses, más los cortes y las fotos que salen de ellas. Es un ritmo asumible para casi cualquier empresa si se planifica.
La comunicación corporativa en el entorno digital
Hoy, la mayor parte de la comunicación corporativa pasa por pantallas, y eso cambia algunas reglas.
LinkedIn es el escaparate principal. Para muchas empresas, sobre todo las que venden a otras empresas, LinkedIn es donde las ven clientes, candidatos e inversores. Funciona mejor la empresa contada por sus personas que la página corporativa sola: entrevistas cortas, opiniones del equipo, proyectos explicados por quien los hizo.
El vídeo manda. En las redes se ve más vídeo que cualquier otro formato, y un vídeo de un minuto explica mejor qué hace una empresa que una página entera de texto. Eso no significa vídeos largos y caros para todo, sino piezas cortas, con subtítulos y bien pensadas para cada canal.
La coherencia pesa más que nunca. Alguien puede ver tu web, tu LinkedIn y un reel tuyo en el mismo día. Si cada uno parece de una empresa distinta, la confianza baja. Por eso el plan tiene que fijar también cómo se ve la empresa, no solo qué dice.
El equipo es parte del canal. Cuando las personas de la empresa comparten lo que hacéis, llegan a mucha más gente que la cuenta corporativa. Darles piezas fáciles de compartir es parte del plan.
Y la velocidad importa. En digital, una noticia, un premio o un problema se comentan en horas. Tener material preparado y un responsable claro permite reaccionar a tiempo.
El vídeo y la foto dentro del plan: casos reales
En casi todos los planes de comunicación que hemos visto, el vídeo y la foto son lo que más trabajo da y lo que más se deja para el final. Por eso conviene pensarlos desde el principio.
Con Qilimanjaro, una empresa europea de computación cuántica, trabajamos como partner audiovisual y cada hito de la empresa tuvo su pieza: vídeos de presentación, piezas de producto con motion graphics, coberturas de eventos internacionales, fotografía de laboratorio y de equipo, y contenido para comunicar con inversores y con talento. En total, más de quince vídeos. La clave fue que la comunicación no se hacía a golpe de encargo, sino acompañando el calendario de la empresa.
Con Audiovisuales Data, que vende equipamiento audiovisual técnico a otras empresas, el reto era distinto: ordenar un catálogo complejo. Hicimos vídeos de producto, demostraciones y un catálogo digital con fotografía técnica que su equipo comercial usa en presentaciones y en la web.
Dos lecciones de estos casos. La primera, que una empresa necesita piezas para fuera y para dentro, y que se pueden sacar del mismo rodaje: lo explicamos con el ejemplo del podcast interno. La segunda, que las piezas sobre las personas, como entrevistas, historias del equipo o vídeos de employer branding, son las que más confianza generan y las que más se comparten.
Cómo te ayudamos con tu plan y con las piezas
En Bostak Films ayudamos a empresas de Barcelona y del Baix Llobregat con las dos mitades del trabajo: diseñar el plan y producir las piezas. Lo hacemos dentro de nuestro servicio de comunicación corporativa.
Empezamos escuchando: qué queréis conseguir, qué no está llegando, ni fuera ni dentro, y por qué canales os movéis. Después marcamos contigo los momentos del año en los que una pieza ayuda de verdad, como lanzamientos, resultados, incorporaciones o convenciones. Y te damos el plan: qué piezas, en qué orden y con qué ritmo.
Luego lo producimos con el mismo equipo: vídeo corporativo y de marca, entrevistas a dirección y al equipo, casos de éxito, fotografía corporativa y headshots, formación y comunicación interna, eventos y podcast de empresa. Grabamos en tus oficinas o en nuestro plató de Viladecans, y cada pieza sale con las versiones para cada canal.
Muchas empresas lo contratan con una tarifa mensual cerrada que funciona como una bolsa de piezas: cada mes decides en qué la gastas, lo que no usas se acumula y nada se factura sin tu aprobación. Lo tienes explicado en la página de vídeo y fotografía para empresas.
Si tu empresa comunica a trozos y quieres ponerle un hilo, cuéntanos qué tenéis y qué os falta. Diseñamos contigo el plan de arranque y te decimos qué piezas harían falta.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un plan de comunicación corporativa y cómo se hace?
Es el documento que decide qué tiene que contar una empresa, a quién, por qué canales y en qué fechas durante un periodo. Se hace en orden: punto de partida, objetivos, públicos, mensajes clave, canales, acciones y piezas, calendario, responsables y medición. Se revisa cada mes y se ajusta cada trimestre.
¿Qué es la comunicación corporativa y para qué sirve?
Es todo lo que una empresa cuenta sobre sí misma a clientes, inversores, prensa, candidatos y su propio equipo. Sirve para que la conozcan, confíen en ella y la elijan, y para que su equipo entienda hacia dónde va. Funciona cuando todos los mensajes y piezas cuentan la misma historia.
¿Qué partes tiene un plan de comunicación corporativa?
Nueve: el punto de partida, los objetivos, los públicos, los mensajes clave, los canales, las acciones y piezas, el calendario, los responsables y recursos, y cómo se mide. En una empresa pequeña algunas caben en una línea, pero conviene no saltarse ninguna.
¿Me podéis dar un ejemplo de plan de comunicación?
Un plan de tres meses para una empresa tecnológica podría ser: mes 1, vídeo de marca y vídeo de bienvenida; mes 2, entrevista al consejero delegado y dos vídeos de formación; mes 3, un caso de éxito de cliente y la cobertura de la convención. Con fotos y cortes para LinkedIn de cada rodaje.
¿Cómo se gestiona la comunicación corporativa en el entorno digital?
Con LinkedIn como escaparate principal, vídeo corto y subtitulado en cada canal, una imagen coherente entre web y redes, piezas fáciles de compartir para el equipo y un responsable que pueda reaccionar rápido. Las piezas sobre personas, como entrevistas o historias del equipo, son las que más confianza generan.
¿Quién ayuda a hacer un plan de comunicación y producir las piezas en Barcelona?
En Bostak Films diseñamos contigo el plan de comunicación y producimos las piezas de vídeo, foto y podcast, para empresas de Barcelona y el Baix Llobregat. Lo hemos hecho, por ejemplo, con Qilimanjaro y Audiovisuales Data. Se puede contratar con una tarifa mensual cerrada.
¿Tienes un proyecto en mente?
Contamos historias en vídeo de principio a fin — producción, rodaje y postproducción.
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