Producción audiovisual
Vídeo de presentación de empresa: qué debe tener y cómo se hace
Actualizado 12 de octubre de 2026
Un buen vídeo de presentación de empresa dura entre uno y dos minutos y responde tres preguntas: qué hacéis, para quién y por qué vosotros. Se apoya en personas reales del equipo, enseña una prueba concreta y acaba con un siguiente paso claro. Se hace con un guion cerrado, una jornada de rodaje y versiones cortas para cada canal.
Qué debe tener un vídeo de presentación de empresa
Un vídeo de presentación tiene un solo trabajo: que alguien que no os conoce entienda en un minuto qué hacéis y le apetezca hablar con vosotros. Para eso necesita cuatro cosas, casi siempre en este orden.
Primero, qué hacéis y para quién, dicho en una frase que entendería cualquiera. Si el vídeo arranca con el año de fundación o con una vista aérea del polígono, ya has perdido a medio público.
Segundo, por qué vosotros. No una lista de valores como compromiso, calidad e innovación, que podría firmar cualquier empresa, sino algo que se vea: cómo trabajáis, un detalle del proceso, una decisión que otros no tomarían.
Tercero, personas. La gente confía en caras, no en logotipos. Una fundadora que habla claro o un técnico que explica lo que hace cada día convencen más que la voz de un locutor sobre imágenes de archivo.
Cuarto, una prueba y un siguiente paso: un cliente, un resultado o un hito que podáis sostener, y al final qué tiene que hacer quien lo ve, ya sea escribiros, pedir una demo o mandar su currículum.
Un consejo que ahorra disgustos: deja fuera los datos que caducan rápido, como el número de empleados o de oficinas. Si los pones, el vídeo envejece en pocos meses y toca volver a rodar.
Corporativo, institucional o de presentación: cuál te hace falta
Google mezcla los tres nombres y es normal tener dudas. El vídeo corporativo es la familia entera: cualquier vídeo que una empresa hace para contar algo de sí misma, hacia fuera o hacia dentro. Dentro de esa familia, el vídeo de presentación es el que explica quiénes sois a alguien que llega nuevo, sea un cliente que entra en la web, un inversor o una persona que quiere trabajar con vosotros. El vídeo institucional es más solemne y suele hablar de trayectoria, misión o aniversarios; lo usan mucho los organismos públicos, los colegios y las grandes compañías.
Para una empresa que quiere vender o crecer, casi siempre conviene el de presentación: más corto, más directo y con personas. En la web y en LinkedIn funciona mejor entre uno y dos minutos. Si quieres afinar según el canal, aquí explicamos cuánto debe durar un vídeo corporativo según su objetivo.
Lo que no conviene es pedirle a un único vídeo que lo haga todo. Uno que quiere servir a la vez para clientes, inversores, talento y feria acaba siendo largo y tibio para todos. Funciona mejor una pieza principal y varias versiones cortas para cada uso, sacadas del mismo rodaje, así no hay que volver a montar equipo.
Cómo se hace, paso a paso
El proceso tiene cinco pasos y el más importante es el primero, que no necesita cámara.
Uno, objetivo y lugar. Decide quién lo va a ver y dónde: la portada de la web, una presentación comercial, LinkedIn o la pantalla de un estand en una feria. Eso marca la duración, el formato y si necesita subtítulos para verse sin sonido.
Dos, mensaje y guion. Escribe en una frase lo que quieres que recuerde quien lo vea. Con eso se hace el guion: qué se dice, quién lo dice y qué se ve mientras tanto. Si nunca has encargado un vídeo, preparar un buen brief te deja medio trabajo hecho.
Tres, preproducción. Elegir a las personas que salen, preparar sus entrevistas, decidir los sitios donde se rueda (la oficina, el taller, el laboratorio) y cerrar la lista de planos.
Cuatro, rodaje. Para un vídeo de presentación suele bastar con una jornada bien organizada: entrevistas por la mañana e imágenes del día a día por la tarde.
Cinco, montaje y versiones. Edición, color, sonido, rótulos y música. Y de ahí salen los cortes: el vídeo principal en horizontal, una versión vertical para redes y algún clip breve con la frase más potente.
Lo que más tiempo hace perder es saltarse el paso dos e intentar arreglar el guion en la sala de montaje.
Un caso real: presentar una empresa de computación cuántica
El ejemplo más claro que tenemos es Qilimanjaro, una empresa de Barcelona pionera en computación cuántica, para la que en Bostak hemos producido más de 15 vídeos corporativos. El reto era explicar algo muy difícil sin perder rigor científico, y que lo entendieran igual un inversor que alguien que se plantea trabajar allí.
La solución no fue un único vídeo, sino una familia de piezas que se reparten el trabajo. «Qilimanjaro en un minuto» es la presentación pura: qué hacen y por qué, con voz en off, en poco más de un minuto. «SpeQtrum» es una pieza de producto de menos de dos minutos con motion graphics, que parte de un problema que cualquiera entiende: el límite de energía de los centros de datos. En la entrevista a Dídac, el responsable del laboratorio cuenta su trabajo y la empresa gana una cara. Y en «Accelerator», un minidocumental de tres minutos, su CEO, Marta Estarellas, y el equipo explican por qué se dedican a esto.
Con Audiovisuales Data, que vende equipos audiovisuales técnicos a otras empresas, el planteamiento fue parecido: vídeos de producto y un catálogo digital que convierten fichas técnicas en algo que se entiende a la primera.
En los dos casos, la idea es la misma: lo complicado se cuenta con personas y con imágenes concretas, no con frases grandes.
¿Con el móvil, con Canva o con IA? Cuándo sirve y cuándo no
Sí se puede, y a veces es lo que toca. Si necesitas algo rápido para una red social o un vídeo interno que solo verá tu equipo, un móvil reciente, buena luz de ventana y un micrófono de corbata dan un resultado digno. Las plantillas de Canva o de los editores con IA sirven para montar fotos, textos y música en una tarde.
El problema aparece cuando el vídeo tiene que convencer a alguien que no te conoce. Las plantillas se parecen entre sí, la voz sintética se nota y el material de archivo enseña oficinas que no son la tuya. Justo lo contrario de lo que buscas, que es que se vea quiénes sois de verdad.
Un equipo profesional marca la diferencia en tres cosas que no se ven a simple vista: un guion que dice una sola cosa, unas entrevistas en las que la gente habla con naturalidad aunque nunca se haya puesto delante de una cámara, y un sonido limpio. Una regla sencilla para decidir: si el vídeo va a estar en la portada de tu web o lo verá un cliente antes de reunirse contigo, merece producción.
En Bostak Films hacemos vídeos de presentación de principio a fin, del guion a las versiones para redes, en tus instalaciones o en nuestro plató de Viladecans. Mira cómo trabajamos el vídeo y la fotografía para empresas o cuéntanos tu caso desde la página de vídeo corporativo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se hace un vídeo de presentación de empresa?
Primero se decide quién lo verá y dónde, se resume el mensaje en una frase y se escribe el guion. Después vienen la preproducción, una jornada de rodaje con entrevistas e imágenes del día a día, y el montaje con color, sonido y rótulos. Al final se sacan versiones cortas y verticales del mismo material.
¿Qué diferencia hay entre un vídeo corporativo y uno institucional?
Corporativo es la familia entera de vídeos de empresa. El institucional es una variante más solemne que habla de trayectoria, misión o aniversarios. El de presentación explica quiénes sois a alguien que llega nuevo, y suele ser el que más ayuda a vender.
¿Cuánto debe durar un vídeo de presentación de empresa?
Entre uno y dos minutos para la web y LinkedIn, y cortes de 15 a 45 segundos para redes. Si hay que explicar algo complejo, funcionan mejor varias piezas cortas que un solo vídeo largo.
¿Puedo hacer el vídeo de mi empresa con el móvil o con IA?
Para redes o comunicación interna, sí. Para la portada de la web o para que un cliente te conozca antes de una reunión conviene producción profesional: un guion claro, entrevistas bien dirigidas y sonido limpio son lo que hace que se vea quiénes sois de verdad.
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Contamos historias en vídeo de principio a fin — producción, rodaje y postproducción.
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