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Producción audiovisual

Las fases de una producción audiovisual: qué pasa en cada una y qué tienes que hacer tú como cliente

Actualizado 5 de noviembre de 2026

Una producción audiovisual tiene tres fases: preproducción, donde se decide todo; producción, que es el rodaje; y postproducción, donde se monta, se ajusta el color y el sonido y se entrega. Algunos añaden dos más: el desarrollo de la idea al principio y la distribución al final. La mayoría de problemas se evitan en la primera.

Las tres fases, y por qué a veces hablan de cinco

Si buscas en Google, verás que unos hablan de tres etapas y otros de cinco. Los dos tienen razón, porque es la misma película contada con más o menos detalle.

La versión de tres fases es la clásica: preproducción, producción y postproducción. La de cinco añade una al principio, el desarrollo, donde nace la idea y se decide si el proyecto se hace, y otra al final, la distribución, donde se decide dónde se publica y cómo se da a conocer. En cine, estas dos son enormes y duran meses o años. En el vídeo de una empresa, la primera puede ser una conversación y la última, una publicación en LinkedIn.

Te contamos todo esto desde el punto de vista de alguien que va a encargar un vídeo, porque lo que cuentan las escuelas, muy bien contado, está pensado para quien quiere dedicarse a ello. Aquí lo que importa es otra cosa: qué pasa en cada fase, cuánto tiempo pide y qué se espera de ti.

La regla que más se repite en nuestro oficio es que los proyectos se ganan antes del rodaje. Cuanto más se decide en la primera fase, más barato y más tranquilo es todo lo demás. Un cambio de idea en preproducción cuesta una conversación. El mismo cambio en un rodaje cuesta un día. Y en la postproducción, muchas veces, ya no se puede hacer.

Vamos fase por fase, con casos de proyectos que hemos hecho y puedes ver en nuestra web.

Preproducción: donde se decide todo

Es la fase que menos se ve y la que más pesa. Empieza con una idea, una necesidad o un brief, y termina cuando todo el mundo sabe qué va a pasar el día del rodaje, hora por hora.

Primero se fija el concepto y el guion: qué se cuenta, a quién y en qué tono. Si el proyecto lo pide, se hace también un documento visual con referencias, una lista de planos y un storyboard. Después se organiza lo práctico: equipo técnico, casting si hace falta, localizaciones y permisos, vestuario y maquillaje, derechos de música, calendario, presupuesto y plan de rodaje.

¿Cuánto dura? Depende de lo que se haga. Para un vídeo corporativo sencillo, unos días pueden bastar. Para una campaña con varios espacios, varias semanas. Un caso extremo nuestro es Jaray, un fashion film que rodamos en Granada: el largo proceso de concepto cubrió desde la narrativa visual hasta la construcción sonora, y ahí se decidió casi todo lo que luego se ve.

Otro ejemplo es el videoclip de Capinàs. En esa pieza había que diseñar y construir una escenografía en nuestro plató y crear desde cero una marioneta que actúa como antagonista de la banda. Es imposible improvisar una marioneta el día del rodaje.

Y tu papel como cliente en esta fase es el más importante de todos: contar bien lo que necesitas, decidir quién aprueba, conseguir accesos y permisos en tu empresa, avisar a las personas que van a salir y revisar el guion a fondo. Si un dato técnico no es correcto o alguien de la empresa tiene que dar el visto bueno, este es el momento de saberlo.

Producción: el rodaje

Es la fase que todo el mundo se imagina: cámaras, luces y gente gritando «acción». Suele ser la más corta y la más cara por hora, y por eso se llega a ella con todo pensado.

Un día de rodaje empieza con el montaje de luces y sonido y termina con la copia de seguridad del material. Entre medias, el equipo sigue un plan muy concreto: qué se graba, en qué orden y cuánto tiempo hay para cada cosa. El orden no suele ser el del guion, sino el que tenga más sentido por la luz, los espacios y las personas. Un rodaje en una fábrica, por ejemplo, se suele organizar según los turnos.

¿Quién hay en un rodaje? Depende del tamaño. En los pequeños, una dirección, una persona que lleva la cámara y a veces también la luz, y alguien de sonido. En los grandes hay dirección, producción, dirección de fotografía, ayudantes, eléctricos, sonido, arte, maquillaje y vestuario, entre otros. Más gente no significa más calidad: un equipo pequeño y bien elegido entra en una oficina sin parar el trabajo.

Y una pregunta frecuente: ¿tiene que venir el cliente? Es muy recomendable que alguien de la empresa, con capacidad de decisión, esté presente. Sirve para resolver dudas en el momento, por ejemplo si un dato es correcto o un espacio se puede enseñar, y para evitar que algo se tenga que repetir. En un rodaje con personas de tu equipo, además, ayuda mucho a que estén tranquilas. Tienes más detalle en cómo prepararte para un rodaje de vídeo corporativo.

También se puede ahorrar mucho si el rodaje se piensa para dar varias piezas, no una. Lo contamos en un rodaje, un mes de contenido.

Postproducción: donde la pieza toma forma

Cuando se apagan las luces, queda aproximadamente la mitad del trabajo. La postproducción tiene un orden parecido en casi todos los proyectos.

Primero el montaje: se ordena el material y se construye la historia, a veces muy distinta de lo que se había imaginado. Después, cuando el montaje está aprobado, viene el acabado: el color, para que todo tenga una misma intención y se vea bien; el sonido, con limpieza de voces, música y efectos; y los gráficos, rótulos y animaciones que hagan falta. Si lleva subtítulos, versiones en otros idiomas o formatos para cada red, llegan al final.

Aquí se nota mucho el gusto de quien lo hace. Con Carla Collado, para «Coraje», el videoclip combina imagen real, 3D y composición digital, y buena parte de lo que se ve se creó en esta fase. En cambio, en un podcast como Aladetres, la clave está en otra cosa: dar ritmo a conversaciones largas y mantener el mismo nivel en cada episodio, semana tras semana.

¿Y qué haces tú aquí? Revisar. Lo mejor es que una sola persona recoja todos los comentarios, con el minuto y el segundo de cada cambio, en vez de que cinco personas manden correos sueltos. Revisa primero lo más grande, la estructura y el mensaje, porque no tiene sentido ajustar un rótulo de una escena que luego se puede quitar.

Fíjate también en cuántas rondas de cambios entran en el acuerdo, y en cuándo se aprueba cada parte: una vez aprobado el color, no conviene volver a cambiar el montaje, porque se repite el trabajo.

Lo que viene después: distribución y qué se suele olvidar

Un vídeo terminado y guardado en una carpeta no sirve para nada, y se ven más casos así de los que parece. La última fase, la que en cine se llama distribución, en una empresa significa publicar bien y aprovechar lo que se ha hecho.

Antes de empezar el proyecto, conviene saber dónde se va a ver, porque eso cambia muchas cosas desde el principio. Si es para un stand, no tendrá sonido. Si es para Instagram, tiene que funcionar en vertical y sin voz en los primeros segundos. Si se proyecta en un evento, pide otra resolución y otra mezcla. Y si va a la web, conviene alojarla y comprimirla bien para que no la haga más lenta.

Google también pregunta por los tipos de audiovisuales que hay. Se suelen citar el cine, la televisión, la publicidad, el vídeo corporativo y el contenido para redes o plataformas, además de los videoclips, los documentales o los podcasts. El proceso es el mismo; lo que cambia es el tamaño y dónde se ponen más horas. Un videoclip dedica mucho tiempo a la idea y a la postproducción, y un vídeo de empresa suele concentrarlo en el guion y las entrevistas.

Después llega lo que casi nadie planifica: medir y reutilizar. ¿Lo ve la gente hasta el final? ¿De qué partes podemos sacar clips? ¿Qué parte ha quedado anticuada y se puede actualizar en unos meses?

Un último consejo práctico, para dormir tranquilo: pide que te entreguen los archivos finales en un formato de buena calidad, además de la versión para redes. Y aclara cuánto tiempo se guarda el material bruto y qué derechos tienes sobre la música y las imágenes.

Cómo son estas fases cuando las haces con nosotros

Trabajamos con este mismo orden, tanto en una entrevista corta como en una campaña. Lo que hemos aprendido en años de proyectos es que a un cliente no le interesa tanto cómo se llaman las fases como saber qué tiene que hacer en cada momento. Por eso, antes de empezar, te decimos qué decisiones te tocan a ti y cuándo.

Albert Murillo, nuestro director creativo, viene de dirigir cortometrajes y videoclips, y sigue los proyectos desde la idea hasta el último ajuste. El equipo de rodaje y el de edición trabajan juntos en casa, de modo que el montaje se tiene en cuenta desde que se prepara el rodaje. Tenemos plató propio en Viladecans, a unos veinte minutos de Barcelona, y también nos movemos por la ciudad y fuera: rodamos Jaray en Granada y La Bunker por las calles de Barcelona.

Con Qilimanjaro, una empresa de computación cuántica de Barcelona, repetimos estas fases en más de quince vídeos, y cada proyecto parte de lo que ya conocemos de su empresa y de su equipo.

Si tienes un vídeo en la cabeza y no sabes cuánto tiempo necesita ni por dónde empezar, cuéntanoslo. Mira cómo trabajamos como productora audiovisual en Barcelona y reserva un diagnóstico gratis. En una videollamada repasamos tu idea, te decimos qué fases te llevarán más tiempo y qué tienes que preparar. Si tienes prisa, también te diremos con franqueza qué se puede hacer en tu plazo.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son las fases de una producción audiovisual?

Preproducción, donde se decide todo; producción, que es el rodaje; y postproducción, donde se monta, se ajustan color y sonido y se entrega. Algunos añaden el desarrollo de la idea al principio y la distribución al final.

¿Cuáles son las 5 etapas de la producción audiovisual?

Desarrollo, preproducción, producción, postproducción y distribución. Es el mismo proceso de tres fases con más detalle: se añade el nacimiento de la idea al principio y la publicación al final.

¿Cuánto tiempo lleva cada fase?

Depende del proyecto. En un vídeo corporativo sencillo, unos días de preparación, una jornada de rodaje y una o dos semanas de edición. Una campaña con varios espacios puede llevar semanas en cada fase. Lo vemos con tu caso.

¿Qué es lo más importante de una producción audiovisual?

La preproducción. Un cambio ahí cuesta una conversación; en el rodaje cuesta un día; y en la edición, a veces ya no se puede hacer. Casi todos los problemas se evitan decidiendo bien antes de grabar.

¿Qué tengo que hacer yo como cliente?

Contar bien lo que necesitas, decidir quién aprueba, conseguir accesos y permisos, avisar a quienes saldrán y revisar el guion. Después, agrupar los cambios en una sola lista con el minuto y el segundo de cada uno.

¿Qué es la postproducción en un vídeo?

Es todo lo que pasa después de grabar: el montaje, el color, el sonido, los gráficos, los subtítulos y las versiones para cada canal. En ella la pieza toma su forma final, y suele ocupar más tiempo que el rodaje.

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